caí rendido esperando descansar, y simplemente no pude.
Tantas historias atormentaban mi cuerpo y acuchillaban mi mente.
Acomodarme en posición fetal me hacia un poco de bien.
Pensé en mi Brazos de ancla, que también me provocaban suspiros sus ojos color miel.
Reposé por horas su memoria y acariciaba las partes de mi cuerpo que el hizo suyas.
Y vinieron a mi.
corrí tan rápido como mis piernas me posibilitaban y las plantaba tan fuerte para que mis seguidores apoyaran mi situación, pero enloquecí al verlos tras de mi, con antorchas y piedras. Dije que jamás los volvía a ver en el mismo lugar y es vdd, ya no estaban acostados o clavados debajo de mi, hoy estaban en dos piernas moviendolas adjuntando ojos de una ira sin razón.
Pasó un año para volverte a ver y las luces estaban en el mismo color, el lugar no fue el mismo, pero lo asemejé tanto que me confundí, llegaste, llegué... contaste tus tragedias, como era costumbre y te burlaste de tu plasma en mi cabeza, respirando tras de ella y pidiendome más de mi.
Desperté asustado, la muchedumbre estaba en mis sábanas y las sábanas eran mi única ropa, si las abandonaba estaría desnudo, y no quiero pecar más. Me paré en el colchón por 15 minutos, pero mis débiles piernas escurridas se doblaron y volví a soñar.
Estaba en el piso, tirado, no tenia fuerzas, tenia tantas piedras rodeando mi cabeza, saliva en mi cuerpo, golpes dibujando mi piel y ... me dolía tanto
Despertamos y me limité a observarte, tu vida era rápida y mis ganas de estar contigo te seguian. Me colocaste en mi destino.
Después de ver mi sangre en el piso morí, te fuiste y no recordé nada. Tengo puesta la misma sábana, ya no duermo en mi colchón y estoy seguro que aquel hombre con brazos de ancla pudo haber.... haberme apedreado también.